Por suerte y probablemente gracias a unos buenos hábitos diarios, no suelo enfermar ni lesionarme. En 4 años tan sólo he faltado a trabajar en una ocasión por indisposición.

En cambio, algo en lo que estoy trabajando porque necesito mejorar y es en la gestión del estrés y de las emociones desagradables como la rabia y la impotencia. Soy demasiado racional e introvertido en muchos aspectos y a menudo me cuesta desahogarme.

Es por eso que ante picos de estrés (ya sea laboral o emocional) suelo tener bajadas de defensa que se manifiestan de diferentes maneras: orzuelos, problemas estomacales y almorranas.

Esto último me viene ocurriendo en todos los WODS GAMES (competición interna de nuestro box) desde hace 2 años. A medida que avanza la jornada de trabajo…empiezan los picores.

Al principio no le daba importancia, lo veía como una consecuencia más del cansancio pero en los últimos Games de navidades de 2017 fue distinto, porqué no se me fueron.

Estuve con las almorranas cerca de dos meses. Días mejor y días peor pero no desaparecían. Tan solo me aliviaba el agua fría de la ducha. Así que muy a mi pesar decidí ir al médico.

Ya hemos hablado de los problemas de la sanidad en el blog. Esa visita fue un ejemplo más de los errores que mencionamos en el post.

Sin preguntarme nada acerca de mi día a día, el médico se limitó a recetarme unas pastillas y a decirme que si en un mes no mejoraba, tendrían que operarme. Y ya está.

Salí indignadísimo.

Aún así probé con las pastillas y me fueron bien, hasta que las dejaba, que el problema volvía a aparecer.

Pero me negaba a rendirme y tener que recurrir al quirófano así que fui a hablar con Isaac Zoroa, amigo y compañero en WODS, nuestro Osteopata y Psiconeuroinmunólogo preferido.

Isaac me comentó que tal vez podría ser por una sobrecarga en el hígado, me recomendó tomar suplementos para Detox e introducir los hipopresivos en mi rutina para relajar el suelo pélvico y que no ejerciera tanta presión sobre mis almorranas.

Probablemente el estrés y en consecuencia la bajada de defensas fueron los detonantes pero según Isaac el exceso de trabajo hiperpresivo (entrenamiento de fuerza), concretamente de sentadilla con peso (4-5 días a la semana) y el exceso de café (2-3 al día) habían prolongado mis problemas picantes.

Como la sentadilla y el café eran innegociables, decidí probar con los hipopresivos.

chicoflow“Cafeine & Kilos. Burpees y Chocolate. Comer y siesta. Fockar y dormir. Flow y puto amo. Siempre de la mano. Innegociable” @chicoflowlh

Ya había realizado un taller de introducción con Miquel Torras pero le pedí un reciclaje exprés. Muy amablemente me echo un cable y repasamos 3 posiciones básicas. Desde entonces empecé a introducirlo en mis entrenos, apenas 6-7 minutos al día antes de entrenar y milagrosamente las almorranas desaparecieron.

A día de hoy todavía vienen a visitarme de vez en cuando pero gracias a los hipopresivos y a los baños de agua fría (al menos en la zona durante unos minutos cada vez que me ducho), mantengo los picores a raya.

Ese fue uno de los principales motivos por los cuales decidí apostar por incluir la actividad de Hipopresivos en WODS. Desde este mes los socios podrán aprender y practicar esta técnica en nuestro box.

Otro de los motivos fue fichar a Miquel para que formará parte del WODS TEAM. El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija y yo quiero estar cerca de personas como Miquel: honestas, nobles, profesionales y que aporten valor.

Así que quién mejor que él para explicaros qué son exactamente los hipo…

¿Qué son los hipopresivos?

Por Miquel Torras Palau

Los hipopresivos o gimnasia abdominal hipopresiva son una serie de ejercicios basados en la técnica creada por Marcel Caufriez, fisioterapeuta belga.

Es un ejercicio postural cuyo objetivo principal es la disminución de la presión ejercida sobre la cavidad perineal (sobre el suelo de la pelvis principalmente), la abdominal y la torácica mejorando la tonicidad del suelo pélvico y la faja abdominal así como de la musculatura postural.

Todo ello se realiza a través del trabajo postural y el control sobre costillas y diafragma.

Está indicado para todo el mundo pero, como todo, hay quien le sacará más provecho porque lo necesita más.

Los trabajos sedentarios que nos obligan a permanecer horas sentados hacen que las costillas caigan sobre el abdomen dificultando su movilidad durante la respiración. También el diafragma (principal músculo respiratorio) queda demasiado tenso al adaptarse a la posición.

Todo esto empuja nuestras vísceras hacia abajo y afuera incrementando la presión intraabdominal y dentro de la pelvis.

Así lo hacen también los malos hábitos posturales.

También los ejercicios de fuerza como squats, deadlift… sobre todo con la aplicación de la técnica de Valsalva incrementan esa presión.

Este incremento de presión puede comportar: dolores de espalda, pérdidas de orina, hernias, prolapsos…

Así pues, es una buena estrategia compensatoria realizar trabajo hipopresivo si te encuentras en alguno de los casos indicados.

La mejora de la presión abdominal, pélvica y torácica se logra gracias al trabajo sobre el diafragma, la musculatura costal y la elongación de la columna de forma voluntaria. La mejora del tono de la faja abdominal y suelo pélvico  resultan de manera refleja, tal y como deberían actuar en nuestro día a día.

Las diferentes posiciones que se llevan a cabo implican:

  • un trabajo constante de los erectores espinales (músculos encargados de erguir la columna vertebral, alinear las vértebras y ayudar a reducir las presión sobre los discos intervertebrales).
  • Un ritmo y técnica respiratoria constante así como la posible realización de apneas.

Este tipo de ejercicios se llevan recomendando desde hace muchos años a las mujeres que han dado a luz para recuperar la activación de la musculatura. Pero dado sus beneficios cada vez han ido penetrando en más grupos de población, desde gente con dolores de espalda hasta atletas.

Entre los beneficios de practicarlos se encuentran:

  • Mejora del tono del suelo pélvico
  • Mejora del tono de la faja abdominal
  • Mejora de la postura
  • Reducción de dolores de espalda
  • Mejora de la movilidad de la columna
  • Mejora de la función respiratoria
  • Reducción del perímetro de cintura
  • Mejora en hernias (vertebrales, inguinales, hiato)

El trabajo hipopresivo puede ser una buena herramienta para compensar tanto entrenamiento hiperpresivo que realizamos en el box. Todo en exceso es malo. Hay que buscar la compensación. El yin y el yang del movimiento.

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