Todxs tenemos nuestras mierdas.

En mayor o menor medida hemos sufrido situaciones desagradables que nos han dejado huella.

Si no las reparamos, esas huellas condicionarán nuestro presente y futuro y trataremos de compensar aquellas carencias vividas de forma desproporcionada o bien, repetiremos esos patrones dañinos a 3as personas.

Según la teoría del desdoblamiento del tiempo de Jean Pierre Garnier, sanar esas heridas nos puede ayudar a encontrar nuestro talento y aprovechar a nuestro favor las malas experiencias vividas.

Porque cada experiencia nos deja huella y las más desagradables suelen quedarse con nosotrxs en forma de grabaciones.

LAS GRABACIONES

A medida que vamos creciendo y viviendo experiencias nuestro inconsciente va nutriéndose de emociones y creencias que poco a poco van creando una especie de programa mental.

Aquello que experimentamos es asimilado por nuestro programa mental que traduce lo sucedido en aceptable o inaceptable para nuestro sistema de creencias.

Cuando un suceso es de gran impacto y su intensidad es mayor que la capacidad de nuestro programa mental para asimilarlo, esa experiencia se queda divagando por nuestro inconsciente.

Ese lastre nos condiciona y nos impide dejar aflorar todo nuestro potencial. Nos limita.

Esas experiencias impactantes que nos dejan huella en el inconsciente se conocen como grabaciones.

Cuanto más intensa sea la experiencia, más huella dejará en nuestro programa mental y más nos influirá a lo largo de nuestra vida…salvo que tratemos de sanarla o repararla en cierto grado.

Cuanto más intensa haya sido la experiencia,  más influencia tendrá esa experiencia sobre nuestra visión del mundo. Es importante entender que el inconsciente no distingue la “realidad” externa de su “realidad” interna. Le influye tanto lo que pasa en el mundo como las imágenes que fijamos en la mente.

Las grabaciones son responsables de nuestras reacciones automáticas y en parte tienen el control de ese zombie interior que todos tenemos dentro.

Dichas grabaciones sesgan nuestra memoria y percepción y desde que las integramos, vemos la realidad con “su” prisma.

La mayoría de nuestras grabaciones vienen de la infancia y además son las que mayor huella nos dejan.

EL NIÑO INTERIOR

Nuestro pasado son como fantasmas que nos acompañan esperando que les ayudemos a pasar a la luz.

La vida nos vuelve a enfrentar a situaciones que no hemos sanado, volvemos a repetir patrones y tropezar con la misma piedra debido a emociones guardadas en nuestro cuerpo que nos hacen sentir cómo niños viviendo regresiones espontáneas y reaccionando de forma involuntaria.

El niño interior se expresa cuando somos auténticos, compasivos, llenos de amor, de perdón y empatía. Representa todo el potencial que llevamos dentro.

Pero a menudo ese niño interior también está herido. A veces es por una falta o exceso de cariño, de recursos o de límites por parte de los padres. Otras por sucesos como la muerte de un familiar querido o situaciones de bullying en el cole.

Sea cual sea nuestro caso, todxs podemos cuidar, mimar y sanar a nuestro niño interior.

CÓMO SANAR

Lo primero es tomar conciencia de esas grabaciones y hacernos responsables de ellas.

Reflexionar acerca de qué experiencias dejaron huella en nuestro inconsciente y qué creencias limitantes pudieron florecer de dicho suceso. Quitarles el peso emocional, entender su significado, los motivos, el contexto y tratar de neutralizarlas o como mínimo, mitigar su impacto.

Las visualizaciones son otra vía para re-configurar nuestros recuerdos y minimizar su impacto.

Al principio suele ser difícil recrear mentalmente experiencias pasadas o imaginarnos a nosotros mismos en la infancia pero como todo, a base de práctica, esas visualizaciones cada vez se van volviendo más reales y nítidas.

A mi en concreto me costaba mucho imaginarme escenas de mi infancia pero poco a poco voy mejorando la habilidad de visualización. La primera vez que logré verme a mi mismo con 8 años frente a mi de forma nítida, acabé llorando.  Cuestión de práctica y de entrar en estados profundos de conciencia.

La escritura es otra gran herramienta para verter todos los recuerdos y emociones y darnos cuenta de ellos. También para comunicarse con 3as personas y pedir perdón, dar las gracias o romper el hielo para iniciar conversaciones incómodas.

En mi caso particular asistir a círculos de hombres también me ayudó en el proceso (también los hay de mujeres).

De todos modos, si crees que tu caso te influye mucho, la mejor solución es buscar ayuda de un psicólogx. Personalmente os recomiendo a Sergi Rufi y Marta Garcia.

Entender también que es un proceso inacabado y que las experiencias que más impacto nos han causado nos van a acompañar siempre en mayor o menor medida pero está claro que si las trabajamos podremos reducir su huella y dejarnos avanzar más cómodos.

MI PROCESO DE SANACIÓN

CONCLUSIONES

Tratar de limpiar las grabaciones de nuestro pasado, reconciliarnos con nuestro niño interior y sustituir creencias limitantes que tenemos almacenadas en el inconsciente nos ayudará a prosperar en todos los ámbitos de la vida.

No es fácil, ni cómodo ni inmediato pero merece la pena intentarlo.

Y recuerda, según la teoría del desdoblamiento del tiempo, aquellas experiencias que te marcaron más en la infancia te proporcionaron mayor sensibilidad, la cual, si la potencias, se puede convertir en tu talento.

Cura tus heridas y saca el héroe que llevas dentro.

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