Si quiero, ¿puedo? El síndrome del motivao

A muchos nos ha pasado alguna vez. Encontramos un deporte que nos apasiona y nos enganchamos. Nos sentimos como superhéroes, imparables. Entrenamos a diario y hasta el agotamiento. Hasta que la cruda realidad nos golpea y nos estancamos. O en el peor de los casos, nos lesionamos.

 

En WODS tenemos un lema: “Si quiero, ¡puedo!”??

Para nosotros es más que una frase, es una filosofía de vida. Es la creencia de que con esfuerzo y constancia todo es posible. El problema llega cuando se malinterpreta.

SI QUIERO, ¿PUEDO?

Seguro. Estoy convencido de que cualquier persona es capaz de lograr lo que se proponga.

No tiene porqué ser ahora ni del modo en que se imagina. Tal vez no esté dispuesto a pagar el precio (para unos más alto que para otros) o tal vez se le haya agotado el tiempo y necesitaría haber empezado hace años para lograr ese punto de maestría que pocos tienen en cualquier ámbito (llevado al deporte, la vida de un atleta es corta así que cualquiera que se proponga ser profesional pasados los 30 lo tiene casi imposible).

Pero quitando esos casos, sigo creyendo que sí, que si quieres… puedes.

Querer es condición sine qua non de poder Clic para tuitear

El problema por lo tanto es cuando sacan de contexto el concepto, se lo toman como verdad absoluta y lo llevan al extremo.

Muchos me tacharán de contradictorio pero en esta vida todo son matices, nada es inmediato, nada se consigue sin esfuerzo (o al menos algo que merezca la pena).

Llevado a los entrenos, es habitual encontrar casos de personas que pasan de 0 a 100 en semanas, hasta que se les estropea el motor y tienen que parar por huevos. Este sobreentrenamiento prematuro lo he bautizado como “el síndrome del motivao’”.

EL SINDROME DEL MOTIVAO

Motivarse es importante. Es necesario para mejorar y superarse. Es básico para entrenar como un héroe y sin motivación no viviríamos sino que sobreviviriamos. Si lo llevamos al extremo, como todo en esta vida se vuelve contraproducente.

Seguro que a muchos os ha pasado o conocéis casos de personas que se ilusionan tanto con el ejercicio físico que acaban con una tendencia casi obsesiva.

Lo peor es cuando sucede con personas que vienen de no hacer nada y rascarse la huevada en el sofá every day y en apenas un mes se vuelven adictos al gym y se tiran allí más horas que el monitor.

No se puede pasar de sedentario a entrenar como un atleta de élite en apenas unas semanas. Ni si quiera en meses. Todo tiene un proceso y requiere un tiempo.

Para poder entrenar hay que entrenar mucho Clic para tuitear

Para que nuestro cuerpo y mente sean capaces de soportar y aprovechar 2 sesiones al día de entrenamiento tenemos que llevar años entrenando y progresando poco a poco. Si no, tan rápido como arranquemos…nos meteremos la ostia.

ARRANCADA DE BURRO, FRENADA DE CABALLO

Cuando nos ejercitamos, provocamos un estrés generando daño muscular. Una vez acabamos, el cuerpo comienza a repararse y a buscar una adaptación. Es decir, busca la sobrecompensación para que no nos vuelva a pasar lo mismo. Por eso mejoramos.

Esta carga debe ser progresiva para que sea eficiente y podamos seguir ejercitándonos. En la antigua Grecia ya lo sabían y atletas como Milón de Crotona se entrenaba llevando a cuestas un ternero cada día. Tal y como iba creciendo poco a poco el ternero, Milón se iba haciendo más fuerte.

En cambio, la pasión, las ansias y/o el desconocimiento en muchas ocasiones nos juega una mala pasada y queremos abarcar más de lo que podemos y nos conviene. Para aquellos que se exceden con la motivación a la hora de entrenar les daría dos motivos para no fliparse:

  • Tienes muchos números de acabar lesionado. No hace falta ser ningún experto ni entrar en tecnicismos. Es de cajón. Si coges un Seat Panda heredado de tu abuelo y sin pasar por el taller quieres ponerlo a 120 km por hora lo más probable es que falle y te la metas. Con tu cuerpo pasa igual. Estamos hechos para movernos pero si llevas mucho tiempo sin hacerlo no esperes ser el nuevo Rich Froning de la noche a la mañana. Paso a paso, sin prisa pero sin pausa y mejorarás mucho.

Paciencia, humildad y esfuerzo. Confía en el proceso y saca el héroe que llevas dentro Clic para tuitear

  • Te estancarás antes: Ponte en situación. Si acabas de empezar a entrenar y ya estás haciendo 5 días a la semana, cuando lleves 2 años ¿cuántas horas entrenarás por semana para seguir progresando? Lo mismo pasa con los ejercicios. Para mí, entrenar la fuerza es fundamental pero muchos confunden fuerza con pesas y quieren hacer press banca sin ser capaces de hacer flexiones estrictas en condiciones o sentadilla con peso cuando ni siquiera antes han hecho sentadillas con su propio peso. Supongo que mola más meter kilos y entrenar con material pero si no eres capaz de hacerlo bien con tu peso corporal no estás escogiendo la opción más eficiente y es posible que te estanques antes. Ahí radica otro quid de la cuestión y es cuándo y cómo es importante escalar los entrenos, cuándo es una pérdida de tiempo y cuándo te estás limitando al adaptarlos. Hablaré de ello en próximos artículos.

Y es que está muy bien buscar tus límites y salir de tu zona de confort y entrar en tu zona de aprendizaje pero vigilando no caer en tu zona de pánico.

JUGANDO EN ZONA

La zona de confort es aquel espacio, aquellas actividades, aquellas personas, aquel entorno en el que te encuentras cómodo. Haces lo de siempre y con los de siempre. Te crees que así no peligra tu existencia pero te equivocas porque a la mínima que venga un imprevisto (un despido, un enfado, un reto) no sabrás reaccionar y entrarás en crisis. La zona de confort puede ser un refugio por el que pasemos en momentos puntuales del día a día pero no puede ser la norma.

Necesitamos explorar, hacer actividades nuevas, aprender, conocer otras personas, ponernos a prueba y eso solo sucede en la zona de aprendizaje o como más me gusta a mi llamarle, la zona de magia. Es ahí donde crecemos, donde disfrutamos y donde viviremos los grandes momentos que años después recordaremos con orgullo.

Lo malo es que si nos pasamos y queremos hacer algo muy muy distinto a lo que estamos acostumbrados y de manera inmediata, podemos entrar en nuestra zona de pánico.

Por poneros un ejemplo. Si nunca hemos hecho un deporte de contacto, permanecer en las clases de body combat a las que llevamos asistiendo años seria mantenernos en nuestra zona de confort. Si decidimos dar un paso más allá y apuntarnos a un club de boxeo y empezamos a hacer guantes con compañeros de nuestro nivel y de manera progresiva (2-3 asaltos) estaríamos entrando en nuestra zona de magia y empezaríamos a aprender y a mejorar.

Con el tiempo esos 2 o 3 asaltos se quedarían cortos así que esa zona mágica se transformaría en nuestra nueva zona de confort y para seguir mejorando deberíamos aumentar los asaltos o buscar compañeros/rivales con más nivel.

En cambio si pasamos del body combat a participar en una velada de MMA contra profesionales…estaremos entrando en nuestra zona de pánico y quién sabe si saldremos vivos de esta.

Y es que podemos entrenar como héroes pero la mayoría de nosotros no vivimos de competir.

NO SOMOS ATLETAS DE ÉLITE

A mí también me ha pasado alguna vez, en el video explico la anécdota. Por mucho que nos pese, no somos deportistas de élite y nuestra jornada no se reduce a entrenar. Tenemos más obligaciones que nos reducen no solo el tiempo de entrenamiento sino el tiempo que dedicamos a recuperarnos.

En el seminario que hice en Gym Jones (USA) nos explicaron un ejemplo muy gráfico y sencillo de entender. Imagínate que tu salud o tu rendimiento es una cuenta corriente.

Cada vez que entrenas, quitas “dinero del banco”, quitas energía a tu salud/rendimiento.

Cada vez que descansas, te alimentas correctamente o realizas una actividad como una clase de yoga, un masaje del fisio, una sesión de cardio, piscina suave, haces estiramientos, duermes la siesta, tienes una sesión de acupuntura o cualquier otra que te ayuda a recuperarte, estás ingresando dinero en tu cuenta. Estás añadiendo energía a tu salud/rendimiento.

El error es centrarnos solo en sacar dinero y gastarlo sin preocuparnos de meter lo mismo o más para no estar en números rojos. Eso pasa cuando añades entrenos a tu semana sin añadir “recuperadores” que compensen la balanza.

No hay sobreentrenamiento sino falta de descanso Clic para tuitear

Por suerte o por desgracia no somos profesionales que vivimos de rendir en competiciones. Todos tenemos nuestros trabajos y responsabilidades. Y por tanto no disponemos de tanto tiempo ni recursos para recuperarnos tan bien como lo hacen los profesionales. Además de que el rendimiento no es saludable, literal.

Entonces ¿puedo o no puedo?

¡CLARO QUE PUEDO!

Para nada quiero desanimaros ni subestimar a nadie. Para mí es difícil tener que hablarlo con un socio cuando veo que se está excediendo con los entrenamientos. No quiero que se ofenda, para nada es mi intención. Y con este artículo pasa lo mismo.

Sigo creyendo en el SI QUIERO…¡PUEDO!

Por supuesto. Tenemos mucho potencial y este requiere tiempo para explotarlo, nada más.

Cuando te propongas un reto recuerda que éste debe estar fuera de tu zona de confort pero sin llegar a tu zona de pánico.

¿Puedes lograrlo? Seguro que sí. Pero, ¿a qué precio? ¿Estás dispuesto a pagarlo? ¿Te conviene?

Yo estoy seguro de que si quieres, puedes; aunque eso no quiera decir que tenga que ser ahora y de un modo concreto. Probablemente necesitarás tiempo, esfuerzo y progresión.

Haz lo que quieras, yo solo sugiero mi opinión en base a mis años de experiencia personal y profesional.

Entrena como un héroe y piensa como tal. Paso a paso acabarás volando.

Pin It on Pinterest