Algunos pocos estarán disfrutando de sus vacaciones, otros aún no las habrán empezado y la mayoría habrán vuelto a la rutina diaria.

Sea cual sea tu caso ¿has tenido tiempo para aburrirte durante tus vacaciones?

Y en una semana laboral cualquiera ¿te permites aburrirte de vez en cuando?

La pregunta de entrada ya dice mucho, como si no hacer nada fuese un lujo hoy en día ¿lo es?

Basándome en el libro El arte de saber aburrirse de Sandi Mann (gracias a Victor de FitnessReal por recomendármelo 💪🏽) y en mi experiencia personal en vacaciones, veamos cómo de necesario o incompatible es el tiempo libre con el aburrimiento.

¿QUÉ ES EL ABURRIMIENTO?

La autora lo define como un estado de baja excitación que paradójicamente en la actualidad se ha convertido en el nuevo estrés. ¿No me crees? Luego te cuento…

Aburrirse no es el resultado de no tener nada que hacer sino de no tener nada que hacer que nos atraiga en ese momento.

La misma tarea, situación, persona o ubicación puede resultarnos aburrida un día pero al siguiente no, todo depende de nuestra percepción y estado de ánimo.

Evolutivamente estamos cableados para buscar la novedad, si no nos acostumbrásemos a la información y a los estímulos no seríamos capaces de procesarlo todo y seguir funcionando.

Por tanto siempre que un estimulo no sea peligroso o gratificante es apropiado que perdamos el interés en él y centremos nuestra atención en otras cosas que puedan ofrecer mayor recompensa o alejarnos del peligro.

Además cuando nos aburrimos buscamos novedad y estímulos nuevos, nos hace avanzar y progresar. Es decir, en la evolución el aburrimiento tiene sentido.

Volviendo al presente ¿qué podemos hacer para aliviar el aburrimiento cuando este acecha?

Básicamente tenemos dos opciones:

  • Centrar la atención en la tarea y tratar de que sea más estimulante.
  • Buscar fuentes adicionales de estimulación internas o externas que nos hagan más llevadera la tarea.

Si alguien se aburre lo peor que puede hacer es responder a ese aburrimiento con sobreestimulación.

Es decir, como me aburro busco algo que me estimule mucho, paso de un extremo a otro creando así un precedente, con lo cual la próxima vez que me aburra y busque una solución o uso una con la misma intensidad o me aburriré. Estaremos disminuyendo nuestra tolerancia al aburrimiento.

Y ese es el principal problema en la actualidad…

DISTRACCIONES Y VENENOS

El aburrimiento aumenta el cortisol y acelera el ritmo cardiaco, de ahí que se parezca al estrés.

Hoy en día si no estás estresado, se considera que no estás lo suficientemente ocupado o que no eres suficientemente importante, el estrés se ha vuelto muy competitivo y admitir que te aburres se considera como algo vergonzoso. Si haces muchas cosas te estresas, si no te estresas por aburrimiento. Manda cojones…

Con una sociedad llena de estímulos, estamos perdiendo la capacidad de hacer frente a la rutina, la repetición y la falta de excitación.

Vivimos en una búsqueda interminable de estimulación, cual droga cuanto más tenemos más queremos y de mayor intensidad.

Los niños de hoy en día crecen con cada vez menos capacidad de atención y umbrales de aburrimiento más bajos (poca tolerancia).

Al igual que los adultos, tienen sus agendas con muchas actividades extraescolares (a menudo por las jornadas interminables de los padres que les imposibilita pasar tiempo con ellos) para prepararlos para el futuro. Prohibido aburrirse.

Pero a su vez se aburren con mayor facilidad y carecen de habilidades necesarias para evitar por sí mismos dicho aburrimiento, justo cuando el mundo laboral es más aburrido debido a la mayor burocracia, legislación, rutina y trabajos sedentarios de oficina. Menuda preparación para su edad adulta…

La sociedad acelerada en la que vivimos conduce a los niños propensos al aburrimiento a ser diagnosticados con trastornos con déficit de atención, como en otros casos, buscamos la pastilla para solucionarlo de forma cómoda.

Y es que con tanta tecnología a su alcance los niños no se esfuerzan en concentrarse en cosas que no son nuevas, innovadoras y que están en constante cambio, es la generación del Youtube, millones de estímulos a un solo click.

Otro de los problemas es que la mayoría de estímulos utilizan los mismos métodos, así que tratamos de no aburrirnos repitiendo patrones: tecleando frente a una pantalla gigante (móvil, tablet, portátil, consola, televisión).

Los smartphone son la cocaína electrónica donde la novedad es la recompensa: más tienes más… Clic para tuitear

Cuando vemos la televisión por ejemplo, nuestras ondas se ralentizan, nos relajamos y nos pone en un estado cerebral que dificulta el pensamiento crítico. Teniendo en cuenta que la media diaria frente a la caja tonta ronda las 6 y 7h es normal que estemos rodeados de zombies.

Y es que igual que la comida basura te proporciona calorías vacías, estos dispositivos te proporcionan entretenimiento vacío, pasivo y de fácil acceso.

Cuanta más estimulación vacía menos accedemos a la estimulación activa que conduce a un desarrollo saludable y así el aburrimiento engendra más aburrimiento. Pasamos más tiempo como espectadores que como protagonistas.

Si a esta ecuación le sumamos el mundo artificial de las redes sociales, el aburrimiento aumenta porque aumentan las expectativas de autorrealización, plenitud y significado.

Si chequeas las redes, en comparación con nuestros amigos nuestras vidas parecen aburridas, vacías y carentes de significado. En Instagram todo es genial: siempre de viaje, haciendo cosas increíbles y disfrutando de la vida al máximo. Muy real todo.

chicoflow

“Mis haters dicen que soy un fake. Nunca han visto un perro hablar ni escribir. Pobres” @chicoflowlh

Antes solo nos podíamos comparar con nuestro entorno más cercano y con los famosos, ahora ese circulo ha ampliado y además nos comparamos con una representación retocada, no con la vida real, solo se expone lo bueno. Ya lo decía Tote en su tema “redes sociales”.

Estamos creando un mundo que rehuye del aburrimiento donde las distracciones nunca han sido tan constantes, variadas e intrusivas como lo son ahora.

La excesiva dependencia de los medios de comunicación pasivos hace que nos acostumbremos  y acomodemos y seamos incapaces de levantarnos y salir a buscar otros estímulos más activos y saludables.

“Vivimos al ritmo del ruido de fondo. Apágalo un rato y medita” Clic para tuitear

Un bombardeo constante de estimulación provoca baja tolerancia a ambientes de bajo estímulo. Es decir, nos aburrimos con facilidad.

Más distracciones, más parecidas, más aburridas y pasivas hacen que a la vez nos aburramos con mayor facilidad y lo toleremos peor porque aburrirse es poco productivo y está mal visto.

Es el pez que se muerde la cola. Una puta locura.

¿ES MALO ABURRIRSE?

En absoluto.

El exceso de aburrimiento es perjudicial pero también lo es la ausencia total.

El aburrimiento preparara a los niños a la vida adulta donde no todo es emocionante y divertido.

Fomenta su creatividad e imaginación. Les incita a moverse y a relacionarse de verdad, no tras una pantalla.

El aburrimiento puede inspirar a las personas a buscar maneras de ser altruistas y empíricas y de participar en tareas pro-sociales.

Cuando estamos aburridos carecemos de significado y por tanto anhelamos actividades significativas.

Por tanto, el antídoto para el aburrimiento no es la estimulación en sí sino la estimulación con significado.

Busca entretenerte con actividades que sumen en tu vida, que te acerquen a tus sueños, te ayuden a crecer y sean congruentes con tus valores.

Y no le tengas miedo al aburrimiento, de vez en cuando es necesario parar del todo…incluso en vacaciones.

ABURRIRSE EN VACACIONES

Y es que tenemos tan interiorizado el chip de actuar, aprovechar el tiempo y hacer mil cosas que muchas personas aprovechan las vacaciones para lo mismo: seguir llenando sus agendas de actividades.

Seguro que conoces a alguien, o quizás eres uno de ellos, que aprovecha al máximo sus vacaciones.

Tiene 15 días y el mismo día que plega ya está cogiendo un avión para irse a la otra parte del mundo y pasarse dos semanas pateando un país nuevo, viviendo aventuras y compartiéndolas en redes sociales para volver justo el día antes de empezar a trabajar.

Sin descanso, pasa de un extremo al otro. De un estilo de vida a otro totalmente opuesto.

Y claro, luego viene la vuelta a la realidad, el síndrome post-vacacional y las quejas.

Viajar, aprender y descubrir nuevas culturas y ciudades es genial. Probablemente una de las mejores experiencias para crecer como personas. Como siempre, es cuestión de equilibrio.

Tal vez lo ideal seria poder compaginarlo con momentos de descanso, calma y aburrimiento en nuestro mismo entorno.

Porque volviendo a lo mismo, si para descansar del acelerado ritmo de vida que llevamos nos pasamos todas las vacaciones en modo turista “patea-calles non-stop”, descansar descansamos poco.

Y si todo el tiempo libre que tenemos en vacaciones lo invertimos en vivir increíbles aventuras en países exóticos ¿cómo no nos vamos a deprimir y aburrir cuando volvamos a nuestra rutina diaria?

Pero oye, no me hagáis mucho caso, solo son reflexiones de alguien que no sabe desconectar ni aburrirse como yo…

MI INTENTO DE DESCONEXIÓN

Uno de los principales aspectos que quiero mejorar en mi vida actual es la conciliación de mi vida personal con mi proyecto profesional.

Cuando eres autónomo y/o tienes un negocio propio, desconectar y aburrirte es un poco más complicado. No tienes la seguridad de un contrato ni de un sueldo, sientes que todo depende de ti y no puedes relajarte ni un día.

Si además tienes la suerte de haber convertido una de tus pasiones en tu profesión, eso de desconectar suena a utópico.

¿Cómo voy a desconectar de mi propósito si es mi vida? ¿Por qué necesito desconectar si me encanta lo que hago? 

En mi afán por seguir creciendo, por ser más productivo, por seguir aprendiendo y mejorando, con la esperanza de poder ayudar a más y más personas y con el defecto de fábrica de ser notablemente creativo y tener decenas de ideas y proyectos, a menudo se me olvida vivir, sin más.

Disfrutar de todo lo que hago, digerirlo, sentirlo y sobre todo descansar, porque por mucho que me guste cortar madera, si nunca afilo la sierra al final dejará de cortar y no podré hacer lo que más me gusta.

Y con ese panorama, inmerso en WODS, Entrena como un héroe y todo lo que llevamos a cuestas, se presentó el verano y yo sin nada planificado.

Estuve a punto de quedarme en Hospi, simplemente coger vacaciones pero no ir a ningún sitio y aprovechar el tiempo para avanzar faena extra…qué locura ¿no?

Finalmente opte por algo intermedio, me quedaría aquí dos semanas y una (en realidad fueron solo 4 noches) me iría a un hotel con piscina, cerca del mar y con pensión completa para intentar aburrirme y desconectar. Solos Flow y yo.

Buscando en Atrápalo encontré una oferta en el Hotel Flamingo de l’Ampolla de Mar (Tarragona). Aparte del precio y del hecho de que aceptasen mascotas, me ganó la fama de tranquilidad que tenia el pueblo. Pocos guiris y menos garitos. Nada de borracheras ni jaleo. Perfecto para mi.

chicoflow“Y para mi también. Incluso había playa virgen donde podía pegarme unos largos. El puto Phelps de los bulldogs” @chicoflowlh

En principio iba con la intención de no hacer nada…

Pero al final, casi sin darme cuenta el primer día ya tenia preparada la rutina de toda la semana.

Básicamente me levantaba a las 8am y me iba a entrenar en ayunas.

El primer día hice una especie de Murph pero sin lastre:

  • 100 pull ups estrictas
  • 200 push ups
  • 300 squats

El segundo día un entreno de Zuu, una disciplina que mezcla movilidad con entrenamientos de calistenia:

5x

  • 200m swim
  • 10 snakes
  • 10 frog squats
  • 10 cobras
  • 10 kicksits

El tercer día hice el Open WODS Abril en la arena de la playa 😱

20x

  • 10m en cuadrupedia hacia delante
  • 10m en cuadrupedia hacia atrás

El último día no entrené por la mañana, tan solo me pegue un baño antes de desayunar ya que por la tarde hice el #vieRneX de WODS con la manada: el Chelsea

Después de cada entreno me daba un baño en la piscina o en la playa, meditaba y me daba el atracón del día en el buffet del desayuno.

Empezaba con proteína (huevos, bacon, morcilla, butifarra, tortilla…) después pasaba a la fruta (melón y sandia) y para terminar me tomaba un par de piezas de bollería (donut, croissant, etc)😱

Todo eso acompañado de un zumo de naranja natural y de dos cafés con leche (uno descafeinado).

Es decir, un cheat meal en toda regla para empezar el día. ¡Que se note que eran vacaciones!😂

La verdad es que en el desayuno aprovechaba para comer todo lo que podía ya que tanto en la comida como en la cena no había buffet y me solía quedar con hambre. Por eso, tanto al mediodía como por la noche aunque solía comer verdura y carne si que incluya pan y postre para añadir calorías.

Entre comida y comida el día lo pasaba leyendo, durmiendo, bañándome en la piscina, en la playa, paseando a Flow o viendo Netflix.

Estando solo (Flow hace compañía pero tiene poca conversación) aproveché para consumir mucha info:

LIBROS:

  • Sapiens de Yuval Noah Harari: Lo tenia a medias y por fin lo terminé. Me ha encantado, a pesar de que por la mitad, a mi parecer, sufre un bajón, tanto el principio donde habla del paleolítico como el final donde trata temas como la religión y el capitalismo me pareció muy ameno e interesante. En el libro el autor hace un relato de la historia de la civilización humana desde sus inicios hasta la actualidad. Muy recomendado. 4 estrellas de 5
  • El libro de la madera de Lars Mytting: desde hace tiempo me pica el gusanillo de aprender a cortar leña, me parece un ritual ancestral muy completo como ejercicio físico. En el libro habla desde las herramientas y los mejores árboles para hacer fuego hasta historias y anécdotas de leñadores de toda la vida. Un libro freak sin más, entretenido, salvo que te llame mucho la atención la disciplina de la madera… 3 estrellas de 5

CÓMICS:

  • Trinidad ( Superman / Wonder Woman / Batman): quería llevarme algunos cómics sueltos y me decanté por los 3 primeros de esta serie. Los dibujos son increíbles y la historia me está gustando…tendré que pedirme los siguientes números. 4 estrellas de 5

SERIES:

  • The Defenders: la última serie de Marvel y Netflix donde se juntan Luke Cage, Jessica Jones, Iron Fist y Dare Devil para luchar contra un enemigo en común: la Mano, organización criminal que quiere acabar con la ciudad. 8 capítulos de menos de una hora, perfecta para que no se haga pesada, puedan cerrar la historia y te quedes con ganas de más. Lo mejor de la serie la relación entre los personajes y las peleas. Muy recomendada para los fans de superhéroes 4 estrellas de 5

DOCUMENTAL:

  • Feel Rich: lo vi de casualidad y para mi fue una sorpresa encontrar un docu que mezclara salud y cultura urbana. Tal y como decía en Hip Hop y patatas fritas, por desgracia solemos asociar a los raperos con la comida basura, el alcohol y la marihuana. Esa asociación es especialmente dañina en los adolescentes que suelen idolatrar a sus artistas favoritos y desearían imitar lo que ven en los clips de la MTV. En Feel Rich hablan de la nueva tendencia que poco a poco va surgiendo entre los artistas urbanos de cuidar su alimentación, hacer ejercicio y meditar. Raperos como Fat Joe, Common y The Game hablan de los cambios que han hecho y cómo han afectado a su música. No es nada del otro mundo pero si compartes con nosotros la idea de que “otro hip hop es posible” este docu no te lo puedes perder 4 estrellas de 5

Respecto a la gestión de redes sociales, otro de los aspectos que quiero mejorar, me comprometí a no publicar nada de las vacaciones mientras estas durasen. Lo cumplí.

Lo ideal hubiera sido no utilizarlas, cero, desconectar por unos días, pero no pude resistirme a echarle un vistazo al menos 2 o 3 veces al día. Y más teniendo en cuenta que estaba solo.

Según la app Moment, que contabiliza el tiempo que pasas utilizando el móvil, sí que reduje al menos una hora al día el uso del iPhone pero teniendo en cuenta que mi media diaria habitual se acerca a las 4h, me sigue pareciendo una barbaridad 😅

En resumen, en mis cortas vacaciones de desconexión descansé mucho, disfruté bastante y desconecté un poco pero solo hubo un momento en el que realmente me aburriera.

Estoy tan acostumbrado a hacer cosas que me cuesta parar del todo, así que toca seguir mejorando.

Prometo que próximamente haré más vacaciones y que intentaré aburrirme de vez en cuando de manera más habitual.

Y si puedo, repetiré en el Hotel Flamingo, me gustó el lugar, el trato y la comida (aunque me quedase con hambre 😂). Os lo recomiendo para relajaros.

Y para acabar, otro temazo del rey que me viene mucho a la mente estos días viendo el instagram de muchos…

¿qué tipo viajero eres? ¿de mochila o de pulsera? 😬

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